La tiranía de la atención
Hoy me desperté y sentí la necesidad de desconectarme de tantas pantallas que atravesaron mis ojos y mi cerebro durante toda la semana. Anoche apagué el celular y la computadora y los dejé fuera del cuarto. Esta mañana, al despertarme, tomé el primer libro que alcancé de la mesa de luz y empecé a leer. Esa lectura tranquila, sin la menor luz azul encandilándome, se sintió como un masaje para el cerebro.
No es sobre qué trata el libro en sí, sino sobre detener, aunque sea por un momento, la lógica del mundo actual: pantallas para todo. El acto reflexivo al que nos enfrenta una lectura en clave personal y en silencio no solo se ha vuelto un desafío, es casi una revolución (Así como escribir en cursiva, tal cual lo hago ahora).
Se habla de una nueva tendencia mundial, un síntoma. Los ricos leerán, se les dará el privilegio de mantener la atención, mientras los sectores más vulnerables no contarán con los estímulos para hacerlo. Las pantallas, diseñadas para capturar la atención con…